Una forma económica y fácil de tratar dolores y molestias relacionadas con la artritis o una lesión aguda es mediante la aplicación de calor o frío en las articulaciones afectadas. Sin embargo a menudo nos confundimos acerca de cuando usar la terapia con calor o con frío.

CALOR
El calor ayuda a relajar los músculos y lubricar las articulaciones. La terapia con calor se utiliza para aliviar el dolor muscular y la rigidez en las articulaciones, ayuda a calentar las articulaciones antes de la actividad física o disminuir un espasmo muscular.

FRIO
El frío reduce la inflamación, edema (hinchazón) y el dolor relacionado con la artritis y la actividad, y se recomienda para el tratamiento de muchas lesiones agudas.

ALTERNAR CALOR Y FRIO
En ocasiones se recomienda alternar terapia con calor y frío. Por ejemplo:
Se pude utilizar terapia con calor para calentar una articulación antes del ejercicio y/o terapia física y posteriormente aplicar frio después del ejercicio.

Se pude utilizar calor por las mañanas para “aflojar” una rodilla con osteoartritis (desgaste) y aplicar frio unas horas mas tarde para desinflamar la rodilla, este proceso puede repetirse a lo largo del día.

La terapia con frío se recomienda para ciertos tipos de artritis que causan inflamación dolorosa como la gota y la pseudogota. Los pacientes con otros tipos de artritis como osteoartritis, artritis reumatoide y espondilitis anquilosante, pueden beneficiarse de terapia alternada con calor y frío.

No existen conceptos universales de cuando utilizar calor y cuando frío pero si recomendaciones en pacientes con artritis por lo que la terapia combinada puede tener mayor éxito. Del mismo modo, la evidencia muestra que las terapias con calor y frío no afectan la actividad de la artritis reumatoide pero puede hacer que estos pacientes tengan menos síntomas como el dolor e inflamación.